
Incomprensiblemente Mila aún no ha tenido suerte. Sigue viviendo en su casa de acogida, la que la rescató junto a sus hermanos,
los crió a biberón y la ha traído hasta aquí.
Tiene un año, es tranquila, obediente, preciosa y sana. Solo le falta un pelín de suerte.
Si estás pensando en adoptar mírala, a lo mejor eres tú quien cambia su vida.
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